¿Sabes ese dicho que dice: ´La felicidad está en las pequeñas cosas de la vida´? Pues ese dicho lo inventó una mamá el día que pudo hacer caca tranquila,sin prisas y con la puerta cerrada.

– ´¡Qué HORROR! ¿Has dicho caca?´

– Sí, he dicho caca.

No conozco a esa mujer, pero cómo la entiendo.

Yo soy(era) de las que hacía de ese momento uno de los mejores del día, me gustaba entrar en mi baño, quitarme toda la ropa, sentarme con los codos hundidos en las rodillas desnudas hasta que se volvían rojas, mirarme los pies descalzos pensando en la inmortalidad del mosquito y dejar que todo fluya. ¡Libertad!

Luego me metía en la ducha y sin ninguna consideración por el medio ambiente me quedaba bajo el agua hasta secar todos los lagos y lagunas del planeta. ¡Qué recuerdos!

Luego te embarazas, te regalan un cronómetro y te crecen las trenzas de Greta Thunberg. Go Greta Go!

Sabes que tu vida va a cambiar, que el día a día ya no será igual, pero no te imaginas que una cosa tan básica como ir al baño será como entrenar para competir en una gynkana de ninjas.

-¡Ay que exagerada!

-¿Tú crees?

Cuando nació Unai, las primeras semanas estaba enchufado casi 24 horas, así que tuve que inventar la forma de ir al baño con él conectado a mí como si fuese una extensión de mi cuerpo, algo así como el de Avatar conectado a su dragón*. Yo tenía un tragón.

Me tocaba hacer malabares y equilibrio para bajar pantalón, bragas, cortar y doblar el papel con una mano, lavarte las/la manos/mano. Mucho ensayo y error.

Los meses fueron pasando y aunque ya no éramos siameses, no puedes dejar a un bebé sólo en medio del salón de casa, ni siquiera para`hacer pis´, tienes que llevarlo contigo.

-¿Qué pasa, esta mujer está sola todo el día?

– No, obviamente no, pero veinticuatrohorasaldia son muchas horas… y una tiene que mear.

Pero no pasa nada, con el parto y la pérdida del suelo pélvico aparece la creatividad de madre y de ahí que te inventes formas de entretener al crío mientras te ocupas de tus asuntos.

Al principio lo sentaba frente a mí en su hamaca y mientras él me miraba yo iba usando la fuerza del esfuerzo para inventar muecas que distraigan a la `linda criaturita´.

Meses después ya se podía sentar por sí solo, así que llevábamos un par de libros al baño, y sentado en el suelo le contaba alguna historia.

Los meses siguen pasando  y veinticuatrohorasaldía siguen siendo muchas horas,Unai empieza a caminar y creo que es el momento de llevar las actividades a otro level.

-¿Otro level? ¿What?

-Sí, otro nivel. Ay! Tú lee nomás.

Si eres madre y te pasa lo mismo, tengo una lista de ideas que creo pueden servir para entretener a tu pequeño en el baño y además sacarle provecho:

  • Enseñarle a que te haga la pedicure.
  • Regalarle un cepillo de dientes usado para que limpie los azulejos.
  • Darle una caja para que organice tus tampones y compresas por tamaños y colores.
  • Enseñarle a meter y sacar la ropa de la lavadora* 
  • Doblar las toallas.
  • Rellenar los envases de shampoo y jabón ecológico. Idea de Greta.

Con estas ideas lo tendrás entretenido un rato y si tienes éxito ya puedes pasar a la cocina a ordenar el lavavajillas.  

– Pero yo no tengo hijos ¿Por qué me cuentas todo este rollo?

– ¿No?

Ok, no tienes hijos pero seguro que conoces a alguien que los tiene o los va a tener pronto y querrás regalarle algo. Regálale algo pequeño,regálale tiempo. Porque  como dijo esa mujer, que no se quien es pero seguro que es muy inteligente, la felicidad está en las pequeñas cosas de la vida y no hay nada más feliz que tener tiempo para hacer caca tranquila, sin prisa y con la puerta cerrada.

Pd: También puedes secuestrar a tu amiga y llevártela de fiesta, que aunque en los bares no se puede mear tranquila sí que se puede ser feliz.

Unai practicando para hacer la colada.

Entrenando para aprender a meter la ropa en la lavadora mientras yo lo superviso desde mi trono de los siete reinos. Véase la puerta abierta.